Por la madrugada en una calle común de la colonia Balcones de Oblatos, en Guadalajara, la violencia volvió a mostrar su rostro más brutal.
Carla, una mujer de 28 años, fue asesinada con un arma larga frente a su casa, presuntamente por su expareja, quien la llamó por teléfono para hacerla salir.
La escena, captada por una cámara de videovigilancia y difundida en redes sociales, ha causado indignación nacional y desatado nuevas exigencias de justicia.
Según el video, el agresor llegó en una camioneta Chevrolet Equinox blanca, sin placas. Vestía una sudadera azul y tenis blancos. Llamó a Carla.
Ella salió molesta, intercambiaron gritos, y en un momento de desesperación, golpeó su vehículo con una escoba rota.
«¡Y saca tu ‘erre’!», se escucha decirle, en referencia al arma.
Lo que parecía una advertencia se convirtió en realidad: el hombre extrajo un fusil tipo AR-15 y, tras dos disparos intimidatorios al suelo, le apuntó a la cabeza y disparó.
Carla murió al instante, frente a al menos un familiar que presenció el ataque. El agresor huyó. Hasta este momento sigue prófugo.
La Fiscalía de Jalisco ha iniciado una carpeta de investigación bajo el protocolo de feminicidio.
El área fue acordonada y peritos recabaron evidencia y testimonios. Sin embargo, no se ha informado si existían denuncias previas ni si Carla contaba con medidas de protección.
Colectivos feministas como Sororas Violetas han exigido justicia inmediata, mientras el caso se viraliza con fuerza, recordando que no se trata de un hecho aislado; entre enero y mayo de este año, 274 mujeres han sido víctimas de feminicidio en México.
Jalisco, con 10 casos en ese periodo, ocupa el sexto lugar nacional. Aunque sus cifras están por debajo de la media nacional, los datos no alcanzan para ocultar una verdad incómoda: ser mujer en este país sigue siendo un riesgo.
Y mientras las autoridades buscan al asesino de Carla, miles de mujeres siguen esperando vivir sin miedo.

